martes, 5 de marzo de 2013

“IVA diferenciado 
en alimentos 
y medicinas es 
lo recomendable”

Leonor Flores / El Economista

Una vez que el PRI quitó los candados para el tema del IVA en sus estatutos, ahora se debe cuidar el nivel de tasa para gravar las medicinas y establecer una canasta básica de alimentos con un gravamen diferenciado, consideró el fiscalista Herbert Bettinger.

En entrevista, recordó que dado que el gobierno es el mayor consumidor de medicamentos, un impuesto de 16% encarecerá su operación, mientras que el consumo privado es muy reducido. Además dijo que la recaudación que arrojaría poner el IVA a medicinas sería mínima.

Por eso, recomendó no llevar de un solo golpe a 16% la tasa en alimentos y medicinas.

Para el caso de los alimentos, los ingresos por gravarlos representarían 2% del PIB, pero para evitar dañar el ingreso per cápita se podría establecer de manera gradual en algunos productos una tasa de entre 4 y 6 por ciento.

En su opinión, ahora el PRI está en condiciones de hacerlo y que el presidente Enrique Peña Nieto pueda cumplir con el gasto social comprometido sin endeudarse porque existe una necesidad apremiante de hacer justicia a la gente.

El fiscalista, que ya había hecho esta propuesta hace tres años, anticipó que sólo se prevé que en el Congreso habrá un “jaloneo” por parte del PRD y que el PAN amablemente se sumará a la causa.

BONOS PETROLEROS

De la reforma financiera a Petróleos Mexicanos (Pemex) que también se aprobó en la asamblea del PRI, Bettinger comentó que la paraestatal paga derechos muy altos por la explotación de crudo, que es de donde se obtienen la renta y utilidad petroleras.

Se deben determinar los derechos a pagar con base en los gastos que genera como se hace con yacimientos en aguas profundas y en Chicontepec, refirió. Pero, por otro lado, Pemex necesita una inyección de dinero inmediato y fresco de la Iniciativa Privada, participación que se podría dar por medio de bonos petroleros.

Explicó que la emisión de estos instrumentos es viable según la experiencia que se ha observado en otros países como Brasil, porque ayudará a que la paraestatal tenga número negros en sus estados financieros. “Pemex tendría que salir al mercado de capitales para colocar una parte mínima. No se vendería, sino que sería una inversión de terceros que podrían ser nacionales o extranjeros para seguir la actividad de explotación y refinación, ya que los costos para hacerlo son muy altos y sin eficiencia”. Eso fue lo que se acordó: cambios en su función propia de explotación y refinación y en el ámbito de su capital, concluyó.

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